Puerto Rico: El viejo mundo se muere

Photo courtesy of portside.org Belatina, latinx
Photo courtesy of portside.org

Estas elecciones se escribirán en la historia como el momento que marcó el principio del fin del bipartidismo en Puerto Rico. Gane quien gane la gobernación (y se espera que sea uno de los candidatos de los dos partidos tradicionales) la suerte está echada. El grado de la pérdida de la hegemonía de la vieja guardia se verá en las urnas este martes. La Generación de Yo No Me Dejo llegó para derrumbarle la fortaleza de naipes con un cacerolazo poderoso. Sabemos bien por quien doblan las campanas.

Se anticipa una noche larga. Oremos que no se vaya la luz, porque ustedes ya conocen lo que pasa cuando nos quedamos a oscuras. 

Como dijo Antonio Gramsci, filósofo y periodista italiano, El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos”. Pues ya los monstruos están aquí y están listos para robarse el monto. No solo elegiremos a un gobierno nuevo, sino que también contestaremos si o no al referéndum sobre la estadidad. Hay que tenerle el ojo bien pegado al pillo.

Según las mil y una encuestas de los diarios principales del país (con resultados más adornados que la puerca de Juan Bobo), se anticipa que la contienda gubernamental será nuevamente entre el Partido Nuevo Progresista (PNP) con su candidato Pedro Pierlusi y el Partido Popular Democratico con Charlie Delgado Altieri .   

Aun así, muchos de nosotros tenemos velas prendidas y plegarias alzadas para que ocurra un milagro y nos traiga la victoria de Juan Dalmau, del Partido Independentista de Puerto Rico (PIP), o la candidata del Movimiento Victoria Ciudadana (MVC) Alexandra Lúgaro. Por lo menos que gane Manuel Natal, candidato del MVC a la alcaldía de San Juan. Eso suavizará el golpe. Ah, y MVC y PIP en la legislatura – que no se nos olvide.    

Pero de lo que si no hay vuelta de hoja es que por primera vez en tiempos modernos, Dalmau y el PIP, al igual que Lugaro y el MVC, son considerados como alternativas políticas contundentes por gran parte del electorado de la isla. Y que los viejos de antes – con posturas misóginas, homofóbicas y de sumisión ante Washington, se ven como los periódicos del ayer. 

En la última encuesta de El Nuevo Día, Dalmau catalogó de “histórico” el resultado en la que se refleja un aumento en el apoyo a su campaña para las elecciones generales de este martes. Según la encuesta, Dalmau obtuvo un 10% de los votantes encuestados, colocándolo en un empate estadístico por la tercera posición. 

Estas elecciones se llevan a cabo en el marco del verano del 2019 – una línea profunda que se trazó en la arena. La paciencia de los Boricuas se colmó y el hastío los lanzó a la calle en números récord. A cacerolazo y perreo limpio sacaron al gobierno PNP de turno encabezado por Ricardo “Ricky” Rossello. Fue impresionante ver a tanta gente junta, de todas las generaciones y condiciones sociales, cantando “Ricky, Renuncia” y “Somos más y no tenemos miedo”.

Ya el Puertorriqueno no aguantaba mas de la corrupción, las falsas promesas, el abandono, una recession que no acaba, el lucro de pocos a costa de muchos, dos terremotos que causaron la muerte de más de 3,000 Boricuas en gran parte por la incompetencia del gobierno y el desprecio de Donald Trump. 

Además, ese verano unió a una ciudadanía cansada de un sistema bipartidista esclerótico que ha mantenido a la isla rehén por décadas. Para ponerlo en contexto – desde el 1952 al 1968, el PPD tuvo el dominio electoral casi absoluto y del 1968 al presente se rifaron la Fortaleza entre el PPD y el PNP – el contubernio que ahora se conoce como el PNPPPD. 

Puerto Rico habrá estado sin luz, pero no se quedó ciego. Los religiosos de derecha, esos bandoleros de Dios – que son los capataces de la religión de los dos partidos – que durante siglos se han alimentado de los hígados de la patria, como escribió el autor colombiano Gabriel Garcia Marquez, ya no cosechan tantos adeptos entre la nueva generación. Se les está acabando el agua para el guiso.

Y es que la gente se va dando cuenta que votar PNP no es votar por la estadidad; es votar por un tribu política que ha demostrado sin duda alguna que no tiene la talla moral, ni la visión, ni integrantes que inteligentemente planteen sus posturas – (piensen Georgie Navarro). El partido de la estadidad es más un Cash and Carry de fondos federales, y el carry es usualmente a los bolsillos de sus líderes y allegados. 

Trump levantó la cortina de humo del partido y le quitó el alegado mandato de seguir engañando a un pueblo a nombre de la “igualdad” y la “estadidad.” El Boricua ya no se come el cuento. 

Y saben a ciencia cierta que el PPD trata de reinventarse, pero es un partido que ha perdido su Norte, que se tambalea en una receta política que no sirve, y se agarra de un candidato que no sabe que estamos en el año 2020. 

La herencia del bipartidismo se acaba con estas elecciones. No creo que veremos la Alborada – la llegada de la patria nueva – pero sí vislumbramos su comienzo.Ya no hay marcha atrás.

Y colorín, colorado, este cuento no se ha acabado. Apenas comienza.